Mesa de Redacción

El rey era un peón

05.08.2020 | 00:16
J. C. Ibarra.

Una vez más, miramos el dedo que señala la Luna. El dedo es el rey emérito español, que acaba de protagonizar el enorme sacrificio que supone cambiar el lujo del Palacio de la Zarzuela por el superlujo en República Dominicana, y la Luna son las empresas que se beneficiaron de las impagables (es un decir) gestiones del entonces monarca. El rey, en realidad, era el peón de los propietarios del tablero, que son los que juegan la partida. El Borbón recogía la calderilla que le daban por los contratos mil millonarios. Los 65 millones de quita y pon de Corinna Larsen son para partirse de risa, que es lo que precisamente estarán haciendo esos cuyos nombres no citaré, porque a quienes han sido capaces de empapelar con billetes de 500 a un rey, poco les costará empapelar judicialmente a este su tocayo. Supongo que ya habrá quien reclame que se indague el papel de los sobornadores (¿me permiten la licencia de crear el término soborbonadores?), porque en el negocio delictivo de la corrupción tan culpable es el que recibe como el que paga. Así que si siguen existiendo periodistas, abogados, políticos... de fortuna, ahí tienen un buen pastel al que hincarle el diente (aunque el fin más probable es que se los partan). Sin embargo, mucho me temo que seguiremos en la comodidad de mirar al dedo que apunta a la Luna, no vaya a ser que tirando del sedal, en lugar de pescar al rey emérito, cobremos piezas mucho más gordas... y peligrosas.

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