Mesa de Redacción

Serlo y parecerlo

11.03.2020 | 01:25
Serlo y parecerlo

Un político no solo debe ser listo, sino parecerlo. Desconozco si Pablo Casado es listo (las ayudas recibidas para sacar su carrera universitaria y su máster no apuntan en muy buena dirección), pero desde luego si lo es, no se esmera mucho en parecerlo. Sus intervenciones con respecto a Euskadi, al menos, no pasan la prueba del algodón. La última boutade ha venido en el intento de demostrar que el PNV no ha sido muy influyente en Madrid a la vista de que los gobiernos españoles no han finiquitado el TAV en tierras vascas. Responsables de esta demora son tanto los ejecutivos del PSOE como los del PP, y del argumento de Casado se deduce que si no hay alguien que desde Euskadi les pinche con el akuilu, si de ellos depende nos pueden dar mucho por el cupo. Es posible que en el subconsciente del líder del PP anide la idea de que a sus potenciales votantes vascos les interesa más la España grande que la Patria chica, y que tienen asumido que este país gobernado por los nacionalistas vascos se merece las tortas que le caigan desde los gobiernos españoles, aunque estas tengan la misma contundencia en las caras de todos los ciudadanos vascos, sean abertzales, socialistas o populares. Casi nadie pone en duda que Pablo Casado no es el más listo de la clase (de su partido, quiero decir) y que cuando el PP esté en la situación precisa para asaltar el poder, será relevado por el mirlo blanco que se intuye. Pero, entre tanto, podría intentar aparentar alguna luz más.