Escoja la verdad a su gusto
ES exactamente lo que ocurrió hace una semana con los bebés presuntamente degollados por Hamás. Sin ninguna prueba, había quien aseguraba o negaba rotundamente la veracidad de lo que difundieron varios medios. Hoy es el día en que se da por hecho que se trataba de un bulo... aunque se sigue sin aportar pruebas.
Lo del bombardeo al hospital de Gaza de anteayer es una versión corregida y aumentada de lo mismo. A esta hora, no hay ninguna evidencia irrefutable sobre su autoría. Nadie puede afirmar que la matanza sea obra de Hamás, Hizbulah o la Yihad islámica. Fíjense que todo lo más cerca que quiso llegar el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, fue a dejarlo en un “parece que” al que siguió “fue el otro bando”. Pero si somos rigurosamente sinceros, en el momento de teclear estas líneas tampoco hay pruebas concretas que demuestren fehacientemente que el ataque lo perpetró Israel. Yo mismo reconozco que mi sesgo ideológico y mi postura respecto al conflicto eterno, me hacen sospechar en el ejército.
Alguien apostillará que también los precedentes apuntan por ahí. Pero, ojo, que también hay precedentes de los otros contendientes. La conclusión tremenda es que cada cual acaba escogiendo la verdad que le resulta más cómoda... o menos incómoda.
Núñez Feijóo y el autonomismo amable
Al lado de lo comentado arriba, suena a cuestión ínfima el parón, casi apagón informativo, respecto a la situación de las negociaciones para la investidura de Pedro Sánchez. Alguno de los más reputados analistas políticos empiezan a dejar caer que ya no les resultaría extraño que acabáramos en repetición electoral. Por cierto, que a la presidenta de la Assemblea Nacional Catalana, Dolors Feliu, no le parecería mala idea (literal) una vuelta a las urnas.
Y en estas, el fracasado Núñez Feijóo anda reinventando la gaseosa. Según supimos ayer, la nueva ocurrencia de los asesores que lo han arrastrado a la nada consiste en plantarse la semana que viene en Bilbao y Barcelona para vender algo que llaman “autonomismo amable” y que pretende ser una tercera vía entre la pulsión separatista de unos y el unionismo extremista de otros. Y si no, ya probará otra cosa.