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La vuelta de Javier Vizcaino

Javier Vizcaíno

El ‘procés’, diez años después

SI no echo mal las cuentas, el domingo se cumplirán diez años de la Diada que marcó el antes y el después. Lo que se había convertido en una parada del autonomismo domesticado reventó las costuras. Parecía que había caducado el juego eterno de la amenaza con romper la baraja satisfecha con unas migajas desde Moncloa, gobernara quien gobernara, que por entonces ya era Rajoy. Aunque pasarían meses hasta que se llamara así, había nacido el procés, que simple y llanamente era el camino más corto hacia la independencia de Catalunya, sin posibilidad de componendas intermedias.

Aquello prendió a tal punto, que los tenidos por timoratos gobernantes catalanes del momento se vieron obligados a ponerse al frente de la manifestación para evitar ser arrollados por un movimiento que se antojaba imparable. El hasta entonces tibio pactista Artur Mas convocó el primer amago de consulta en 2014, cuyas consecuencias judiciales fueron tener que ceder el puesto a un hombre de paja llamado Carles Puigdemont. Nadie imaginaba por esos días que el supuesto títere acabaría siendo el gran caudillo soberanista después de organizar el referéndum de 2017 y tener que refugiarse en Bruselas escapando de la justicia española, mientras otros de los que le habían secundado en el envite debieron pasar un tiempo largo en prisión. Les ahorro, por falta de espacio, los episodios intermedios y vuelvo al presente, que es donde nos encontramos al actual president de la Generalitat, Pere Aragonès, desmarcándose de la movilización convocada por las organizaciones independentistas. Saquen ustedes las conclusiones. l