Editorial

2022, con perspectiva

02.01.2022 | 00:16
2022, con perspectiva

Pese a la preocupante situación de la pandemia en el final de 2021, hay motivos razonables para afrontar el nuevo año con un justificado optimismo en el que será necesario el compromiso colectivo

HACE ahora un año despedíamos un 2020 en el que un desconocido virus nos había cambiado la vida y amenazaba muy seriamente la salud individual y colectiva, la economía mundial y la continuidad del sistema social tal y como la entendíamos hasta entonces. Al mismo tiempo, el arranque por aquel entonces del proceso de vacunación –que a la postre ha resultado un gran éxito compartido– y la experiencia acumulada en la lucha contra la enfermedad hacían albergar la esperanza de estar estrenando un 2021 que se caracterizaría por la convivencia con el covid-19, la vuelta a la normalidad y la recuperación. No ha sido del todo así, pero se han dado grandes pasos. Las semanas y días previos a terminar el año estamos viviendo un desconocido tsunami con continuos récords en el número de contagiados diarios e incidencia acumulada, con una preocupante tendencia al alza y al tensionamieto del sistema sanitario que, tras 22 largos meses de fatiga pandémica, han llevado a parte de la ciudadanía al hastío, la frustración y a un sentimiento de cierto pesimismo. Sin embargo, es necesario observar y analizar el escenario a medio y largo plazo con la suficiente perspectiva. La actual situación del covid es preocupante, y hay que afrontarla con la contundencia, la prudencia, la responsabilidad y el compromiso colectivos que la amenaza exige, pero hay razones para un justificado optimismo, alejado de esperanzas vanas o ilusorias. Esta sensación general de incertidumbre y cansancio no puede llevarnos a la desconfianza en nuestros gobernantes, lo que no excluye en absoluto la crítica razonada y rigurosa, alejada de la demagogia y el populismo. El lehendakari, Iñigo Urkullu, subrayó en su tradicional mensaje navideño que el bienestar y el bien común "comienzan por el compromiso de las instituciones". Así debe ser en una sociedad avanzada y democrática como la nuestra. Es, por ello, seguro que nuestros organismos públicos responderán –como se comprometió el lehendakari– a la demanda social de salvaguardar la salud pública en equilibrio con la salud emocional, económica y social. Y es asimismo indudable que la ciudadanía vasca responderá con igual responsabilidad al reto. Vencer al virus, preservar la salud y afrontar la necesaria y urgente recuperación anímica, social y económica son los titánicos pero alcanzables desafíos de 2022.

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