Editorial

El equipo como modelo

19.01.2021 | 01:02

La gesta de la Supercopa tras ganar a dos de los cuatro primeros clubes del 'ranking' FIFA es fruto del rigor, el esfuerzo y el compromiso exigibles también en la gestión del Athletic ante las dificultades que enfrenta

ES preciso valorar el título de la Supercopa, el trigésimo sexto título del Athletic en competición oficial, por la forma en que se ha logrado, tras ser capaz de minimizar y batir a Real Madrid y Barcelona, pero sobre todo por lo que significa en cuanto a demostración de la capacidad para mantener competitivo en pleno siglo XXI y en el complejo, globalizado y mercantilizado fútbol un proyecto, un modo de ser y entender, único en el mundo. Ninguno de los dos triunfos obtenidos en el plazo de cuatro días frente a dos de los cuatro primeros –Bayern, Barcelona, Juventus y Real Madrid– clubes del ranking mundial de la FIFA en este enero de 2021 hubiese sido posible sin los intangibles de la rebeldía frente a la dificultad, de la unidad y el compromiso ante los retos, de la capacidad de sacrificio y trabajo, del convencimiento en las posibilidades propias, con que el Athletic reflejó sobre los céspedes de La Rosaleda y La Cartuja características y peculiaridades de la sociedad vasca, de la que se nutre y a la que representa más allá de un resultado, de un éxito. También cuando, en plena celebración del triunfo, jugadores, técnico e institución reconocen reiteradamente copartícipes en este, sin dejar a nadie atrás, a aquellos –exjugadores, anterior cuerpo técnico, la afición forzosamente ausente...– que habiendo colaborado de un modo u otro en su consecución carecen hoy de un protagonismo directo. Ahora bien, la rotunda demostración de ambición y enorme esfuerzo sobre los que, con disciplina estajanovista pero también con una excelente comprensión y ejecución del juego, el Athletic ha sumado un trofeo más a una historia sin parangón y vuelve a asombrar en el fútbol hoy global no debe hacer que el título de la Supercopa difumine las asimismo constatables dificultades que el club enfrenta y que solo hace cinco días parecían sumirle en una crisis no solo deportiva y de consecuencias impredecibles. La situación económica, tambien derivada de la pandemia; la que se intuye, pese al desarrollo tecnológico, cada vez más distante y fría relación con la masa social, verdadera propietaria del espíritu rojiblanco; la adecuación y actualización continua, no solo en infraestructuras, del vital trabajo de formación y captación... El diseño, en definitiva, del modelo que proyecte al Athletic de esta década exige en todos los ámbitos de gestión rigor, esfuerzo y compromiso idénticos al desplegado en la Supercopa por el equipo.

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