Editorial

Ataques piratas, la amenaza continúa

Las agresiones contra dos atuneros vascos en el Océano Índico en nueve días han puesto en alerta a la flota y deben hacerlo también a las autoridades para garantizar la seguridad de los arrantzales

09.02.2020 | 02:17

LOS dos ataques perpetrados por piratas en apenas nueve días contra sendas embarcaciones vascas en el Océano Índico han vuelto a poner en alerta a la flota atunera que faena en la zona y ha devuelto también la preocupación a las familias y a la opinión pública en Euskadi. No es casual que tras muchos meses de aparente calma se hayan producido estos dos incidentes, que se han podido solventar sin mayores problemas gracias a la activación de los protocolos de seguridad de los buques. Estos dos últimos ataques, pese a la ausencia de consecuencias para nuestros arrantzales, son graves y preocupantes, si bien el riesgo está, al menos hasta el momento, suficientemente controlado. El secuestro del Alakrana hace casi diez años, que conmocionó a toda la sociedad vasca durante los largos 47 días que duró la captura de la tripulación del atunero por parte de piratas somalíes, fue un punto de inflexión que llevó tanto a las autoridades del Estado español y europeas como a los armadores a tomar medidas drásticas para garantizar la seguridad de los arrantzales. Unas medidas -desde la vigilancia en aguas del Índico hasta la modificación de las leyes para permitir que agentes de seguridad privada armados pudieran ir a bordo de los pesqueros- que se han ido revelando como imprescindibles para proteger a los arrantzales. Hay que recordar que en la actualidad veinticinco atuneros vascos faenan en la zona para la captura de túnidos tropicales. El pasado día 24, el buque Txori Argi sufrió el ataque de un esquife pirata, que incluso llegó a lanzar una granada contra el atunero bermeano, que se vio obligado a repeler la agresión abriendo fuego. Este viernes, fue la embarcación auxiliar Haizea Lau la que huyó a toda máquina ante la amenaza de un abordaje. Aunque es aún pronto para saber si estos episodios son realmente indicadores de un regreso de los ataques más o menos masivos tras unos años de tregua, lo cierto es que deben poner en guardia a todos los implicados en la seguridad de los arrantzales, por si fuera necesario cambiar, afinar o incrementar las medidas ya adoptadas. Las sospechas -aun sin confirmar- de que la derrota del Estado Islámico haya llevado a algunos combatientes yihadistas a engrosar los grupos armados piratas debe ser investigada para actuar en consecuencia.