La otra mirada

Lavado de trapos sucios

28.09.2020 | 01:13
Nekane Lauzirika.

es metáfora del blanqueo de hechos públicos turbios o corrupción de bajo nivel, pero en este caso no es así, aquí es literal; según The Washington Post, en los numerosos viajes que el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu realiza a la Casa Blanca, no solo firma acuerdos internacionales abrazado a su amiguísimo Trump, ni solo va acompañado de su despótica esposa, sino también cargado de sacos y maletas€ repletas de ropa sucia para que se la laven, planchen y perfumen en la lavandería presidencial; gratis, obviamente, porque la hospitalidad obliga, aunque tampoco pague el presidente zanahorio, sino los impuestos americanos. Evidentemente los judíos, en nuestro imaginario popular, rácanos/avaros modelo, niegan los hechos tal como los políticos de aquí, aunque los servicios de lavandería lo certifiquen. Parece intencionado y es creíble pues también, que llevan ropa sucia a los hoteles de sus viajes oficiales, porque el lavado se paga de gastos protocolarios y no de su bolsillo. Aducen que les gustan los olores de los suavizantes que utilizan en la Casa Blanca. Mordida. Aprobetxategis. Aduladores.

Frente a su guerra exterminadora de palestinos, sus enfrentamientos con Irán, su oculta bomba atómica, su firma de acuerdos comerciales con Emiratos Árabes y Qatar y ahora su confinamiento total por la covid-19, esta otra noticia israelí parece menor, o como quiérase valorar los escándalos de baja intensidad. Aquí, la Collares aterrorizaba a los joyeros en sus establecimientos, porque siempre "adquiría algún detallito" que nunca pagaba. Los Franco realizaban caritativas cuestaciones populares voluntarias, pero la recaudación siempre terminaba en su patrimonio personal, como el pazo de Meirás. Como Queipo de Llano y su cortijo Gambogaz obtenido por colectas patrióticas voluntarias y atendido por presos del régimen. Algunas dirán que estas astillas, toma y calla o pequeñas mordidas, eran del pasado régimen. Pero no.

Un profesor de la facultad de ciencias fue despiezando un microscopio y cuando ya no tenía arreglo logró que lo diesen de baja y se llevó el resto para achatarrar. Ahora es un microscopio precioso y en buen uso, se lo aseguro. Un ex secretario de tercera me enseñó su preciosa colección de plumines y plumillas de época en sus respectivas escribanías que había ido "cambiando de lugar" durante cuarenta años. En 1973 el entonces príncipe Juancar le pidió fuego a un aldeano ojeador en una montería; le dejó su mechero recuerdo familiar chapado y al reclamárselo, los guardaespaldas le impidieron acercarse€ nunca se lo devolvió: entrenando para lo que luego haría a mayor escala Real. Son lavados de ropa sucia o escándalos de baja intensidad. ¡Para qué contar los años que una amiga enfermera lleva sin comprar gasas, adiro ni betadine! Será chocolate del loro, pero quizá haya mucho loro.

Denunciamos, con razón, el hueco que deja el diablo con 144.000 millones en paraísos fiscales y el fraude al fisco de 20.000 millones en IRPF. Pero ¿también repudiamos estas astillitas de lo público? Citaría algunas más cercanas, pero no sé si podría sin ser denunciada por denunciarlas.

Leo que dice Antonio López, "al lado de las marranadas de otros poderosos, lo del rey es poca cosa". ¡Jobar! Quizás el pintor tenga razón y el campechano solo sea uno más en la lista de lavandería de la Casa Blanca, española o saudí, a saber.nlauzirika@deia.com@nekanelauzirika