La otra mirada

El regreso a la frivolidad no será fácil

27.07.2020 | 00:14
El regreso a la frivolidad no será fácil

Visto lo que vemos desde hace unos meses pandémicos tomo prestado este comentario imbuido de espíritu transgresor del filósofo posthumanista alemán Peter Sloterdijk. Con la experiencia cercana de este tiempo pasado, primero en confinamiento, después en incertidumbre y ahora en contradicciones personales y sociales, nos enfrentamos cada día al ajuste del freno para no desmadrarnos retomando lo frívolo como base de vida cual lo hacíamos hasta hace unos meses.

Frivolidad de un equipo profesional de fútbol, Fuenlabrada, que anteponiendo los intereses económicos frente a los de la salud, se desplaza con jugadores infectados provocando un foco de contagio que afecta a decenas de personas. Frente a esta manifiesta irresponsabilidad, la actuación impecable del médico del equipo contrincante, Deportivo A Coruña, que a pesar de ser de los perjudicados les trata en la cuarentena.

No sé si ha sido solo frivolidad, o algo mucho más despreciable, el escrache con insultos personales, zorraputayaúnmássoeces, a la ministra de trabajo por parte de algunos profesionales del toreo. Se sea o no amante de la tauromaquia, los insultos a coro hacia una persona no arreglan nada, y más si la permisividad de la fiesta implica que centenares o miles de personas pudieran contagiarse. Puede ser duro, pero el presunto festejo artístico-público de ver rejonear, banderillear y estocar a un toro solo aumentaría las probabilidades de contagios. Responsabilidad es no permitir la exposición a este riesgo.

A finales de junio paseando por Landabe, en Iruñea, vi una fiesta multitudinaria de jóvenes sin precaución ni protección alguna frente al contagio. Podría haber visto algo similar en Córdoba, Lérida, Barcelona, Madrid, Granada, Bilbao€ Volver a frivolidades como esta puede que a ellos no les afecte demasiado en su salud, pero ya se está detectando un aumento significativo de contagiados sintomáticos en personas de 50/59 años, es decir en sus, padres. El paso siguiente serían sus abuelos y abuelas, en quienes el contagio suele ser mucho más dramático.

Es muy probable que dentro de unos años sean realidad los momentos graciosillos que los memes presentan ahora recordando la covid-19 con el viejete-cebolleta contando a los más jóvenes sus historietas de aplausos a las 20.00 horas, la batalla por una mascarilla, los cursos rápidos de estadística, virología y epidemiología o sobre la fortuna de tener perro durante el confinamiento. Pues al igual que los relatos de las batallitas de la guerra parecen bellos cuentos de hadas en boca del recordador que olvida selectivamente la sangre de la trinchera, cuando ya haya vacuna y tratamiento nos olvidaremos de los infectados y de los muertos, del miedo al contagio, de las restricciones sociales, de las incertidumbres laborales y penurias económicas, y todo quedará en esa sonrisa que producen los memes contados como destilado de un filtrado cerebral que solo recuerda lo bueno. El cerebro es así de selectivo y más conforme va envejeciendo, algo inevitable y a la vez deseable. Pero si regresáramos demasiado rápido a esa frivolidad de meme, puede que el deseo de poner no solo años a la vida, sino sobre todo vida a los años, no se cumpla nunca.

Deporte espectáculo, bares, restaurantes, discotecas, fiestas populares, toros, conciertos, viajes y desplazamientos frecuentes€ son la sabrosa salsa frívola de la vida. Pero para ser sabrosa debe haber vida. La frivolidad quizá deba esperar.

nlauzirika@deia.com @nekanelauzirika