Asignatura pendiente
Tres de cada diez personas en Euskadi tiene problemas para conciliar su vida laboral y familiar. Leído de otra manera, podría afirmarse que siete de cada diez logran mediante muchos equilibrios hacerse cargo de familia y trabajo sin que ello le suponga un ahogo. Sería, esta segunda, una lectura complaciente puesto que la mirada debe ponerse en saber porqué casi el 33% de la población vasca con personas dependientes a su cargo asegura tener muchas dificultades para conciliar el trabajo con su cuidado; porqué el 29% se encuentra en la misma situación con respecto a sus hijos e hijas; o porqué el 27,7% de las personas ocupadas manifiesta tener un alto grado de dificultad para conciliar el trabajo con la realización de actividades personales según recoge el último estudio elaborado por el Eustat. Porcentajes que han ido en aumento con respecto a la misma encuesta realizada anteriormente y que deben ser analizados por instituciones, agentes sociales y sobre todo empresas para dar solución a esta creciente realidad. Es innegable el avance en materia de conciliación familiar y laboral en las últimas décadas. El mismo análisis que esta semana daba a conocer el Instituto Vasco de Estadística refleja también una reducción histórica en los tiempos de dedicación entre hombres y mujeres a las tareas del hogar, si bien lo que no ha cambiado es que quienes invierten más horas en todo ello son las mujeres. Así la población femenina sigue aportando una hora más de su tiempo en las cuestiones domésticas y se ve más afectada por los problemas a la hora de conciliar su vida laboral y familiar, lo que demuestra que el cuidado de personas mayores e hijos e hijas sigue recayendo mayoritariamente en ellas. Se trata de una asignatura pendiente que no debe quedarse en un mero titular por lo que puede arrastrar a generaciones futuras. La conciliación con desgaste no es conciliación. Es una quimera.
