EL colegiado canario Hernández Hernández tuvo un arbitraje muy fácil. El de ayer fue el partido soñado por cualquier trencilla, que el de casa golee y los de fuera fuesen unas hermanitas de la caridad, como así lo fue el Athletic en el Santiago Bernabéu, que no hizo ni una mala entrada ni una mala protesta en ningún momento del partido. También es verdad que solo tuvo dos ocasiones de gol por las diecinueve del Real Madrid. Además, hicieron nueve faltas, por las diez de los locales. Tal fue la situación, que solo sacó tres tarjetas, todas ellas en la primera parte, y en la segunda le perdonó la segunda amarilla a De Marcos por un nuevo agarrón.

Si tenemos que discutir algunas jugadas, nos iremos al minuto 40. En el gol de Benzema es verdad que existe un empujón de Cristiano Ronaldo a Gurpegi, pero no tuvo nada que ver con el cabezazo inapelable del delantero francés. Creo que el gol es legal, igual que en el minuto 88, cuando el balón de Pepe le rebotó en el brazo a Cristiano Ronaldo, que lo tenía pegado al cuerpo. Asimismo, los dos goles anulados al Real Madrid fueron correctos. De esta forma, la labor del árbitro no se puede calificar, puesto que apenas tuvo trabajo.

Por otro lado, me gustaría apuntar algo que la gente comenta muy a menudo y es por qué hay jugadores que se fichan y no salen. Este es el caso de Sola, que se fichó de Osasuna. Más en un momento como este en el que nos falta garra y agresividad, que creo que es una de las cosas por las que vino el navarro. A partir de hoy, la gente quisiera ver un equipo mucho más aguerrido y con jugadores muchísimo más entregados en la disputa del balón.

También es verdad que el equipo se ha vaciado en pretemporada para conseguir el objetivo de entrar en Champions. Eso hay que agradecérselo, pero estamos siendo demasiado blandos y hoy en día los equipos muerden mucho. El Athletic no está acostumbrado a andar por los puestos de abajo últimamente.