HAY veces que arriesgar es peligroso, y más cuando puede haber una lesión que estropee el inició de la próxima temporada. Sobre todo, si los deberes ya están hechos, se puede salir a jugar con los no habituales para darles minutos. Esto hizo ayer el Athletic en Almería. Con esto quiero decir que la actuación del catalán Estrada Fernández se puede considerar que fue la de ir a sacar el partido, en el que los locales se jugaban el descenso a Segunda. Y estuvo a la altura de lo que había en juego. Sin arriesgar en su arbitraje, ya que en el minuto sesenta pudo y debió señalar un penalti a favor del conjunto bilbaino. La mano de Torsiglieri fue descarada. El defensa local cortó el balón de forma ilegal cuando se acercaba por el aire al área del Almería. Fue tan claro que Estrada Fernández debió de pensar que era imposible con lo que se jugaban los almerienses. Pero se equivocó. Fue así. Hubo penalti. Y no lo señaló. Por suerte para el Athletic, el encuentro era de mero trámite. Al margen de la jugada polémica de la tarde, el colegiado catalán estuvo bien técnicamente y condescendiente con las entradas. No tuvo problemas en la condición física. Se acabó la temporada y el Athletic ha tenido la mala suerte, si el Zenit no lo impide, de no ser cabeza de serie en el sorteo para confeccionar la eliminatoria que debemos encarar el próximo agosto si queremos estar en la fase de grupos de la Champions League. Nadie dijo que estar entre los mejores clubes de Europa iba a ser fácil, por eso, en la previa todos tenemos que estar en San Mamés arropando a los leones, como hemos hecho hasta ahora.