HAY que reconocer que, efectivamente, hay un buen árbitro en Del Cerro Grande. Y, sobre todo, que supo llevar bien el derbi, con lo que conlleva cuando se dan momentos con los consabidos roces. El colegiado madrileño no se dejó engañar ni con las caídas de Carlos Vela ni con el exceso de celo de algunos jugadores. Fue dialogante y, al ser sincero, los jugadores también se portaron correctamente. Para mí tuvo un lunar, cuando al filo del minuto noventa no señaló una falta de Carlos Martínez sobre Iker Muniain junto al córner del ataque rojiblanco. La jugada acabó con una tarjeta amarilla para el delantero del Athletic. Por lo demás, en el minuto 51 acertó en no señalar penalti de San José sobre Vela, porque el defensa local quitó de forma legal el balón al atacante de la Real Sociedad. Siete minutos después, los mismos protagonistas chocaron dentro del área rojiblanca. Nada punible. Por último, quizás en la jugada más protestada por la grada de San Mamés, Laporte, a trece minutos para el final del encuentro, empujó de forma clara a Ansotegi a la salida de un córner. El central francés llevó el balón dentro de la portería donostiarra, pero el gol fue bien anulado.
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