González González no se complicó la existencia ayer en San Mamés. Es cierto que no tuvo excesivo trabajo el colegiado castellano-leonés, pero lo poco que tuvo que pitar lo pitó bien y acertó en casi todas de sus decisiones. Asimismo, tampoco quiso complicarse en exceso cuando el partido estaba ya sentenciado, hasta el punto de no señalar un claro empujón de Eliseu sobre Muniain dentro del área en el minuto 84 cuando el jugador rojiblanco se disponía a disparar a puerta. Fue uno de sus pocos errores, pero no tuvo incidencia en un resultado, claramente favorable para entonces para el Athletic. Y sí acertó, por contra, al conceder el gol de Ander Herrera aunque en esa jugada es posible que San José estuviese un poco adelantado y metido en la trayectoria del balón, pero no llegó a tocarlo.
La verdad es que González González cada temporada está cogiendo más peso en Primera y últimamente le están dando partidos importantes y complicados, como muestra de la confianza que genera. Se mueve bien por el terreno de juego, deja jugar y permite algunas cositas, pero sobre todo es rígido en las acciones punibles sin balón (como el feo agarrón por el cuello con el que Iakovenko quiso frenar a Muniain y que el colegiado castellano-leonés castigó con tarjeta amarilla para el jugador del Málaga). Creo que durante todo momento controló bien el partido y lo sacó sin complicaciones.