Mateu, condescendiente con el Atlético Madrid
El arbitraje de Mateu Lahoz ayer en San Mamés fue contemplativo y condescendiente con el Atlético de Madrid, que se sintió a gusto en un escenario en el que se mueve muy bien porque ese juego de contacto, fuerte, es al que está acostumbrado. Mientras que el Athletic juega habitualmente metiendo la punta de la bota en cada lance, los madrileños entran con todo.
Es lo que pasó ayer sobre el césped de San Mamés, bajo la lluvia, donde curiosamente, la primera jugada polémica la protagonizó Laporte, en el minuto cuatro, al cortar una internada de Diego Costa que Mateu Lahoz interpretó tan fuerte como para sacar la amarilla al defensa rojiblanco cuando en realidad no la merecía, pues su intervención fue más viril que dura. Lo que no sancionó el colegiado fueron los desplantes, empujones y malos gestos que el delantero hispano-brasileño protagonizó seguidamente, lo que abunda en la permisividad hacia el Atlético con la que se rigió durante gran parte del partido.
Tampoco vio Lahoz lo que ocurrió en una jugada clave del encuentro, la del primer gol colchonero. Metidos en el área del Athletic, Miranda empujó claramente a San José antes de que Raúl García rematara a puerta para batir a Herrerín y llevar la desolación a la grada.
Fue Lahoz permisivo también con las pérdidas de tiempo intencionadas del Atlético desde el pitido inicial y, por ejemplo, no descontó lo que debía ni al final de la primera parte ni en el de la segunda. También es cierto que el colegiado bastante tuvo con sacar adelante un partido que se calentó mucho en la primera mitad.
He de añadir que no me gusta este formato de Copa en el que los sorteos se hacen una vez y los equipos conocen sus siguientes rivales. Lo interesante sería no saberlo y que hubiese un sorteo en cada ronda. Así, nadie podría planificarlo.