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Undiano, una duda

CUANDO un partido discurre de forma tranquila, el arbitraje de Alberto Undiano Mallenco siempre suele ser bueno. Únicamente cuando existen jugadas dudosas en el área, el colegiado navarro baja un poco su nivel. Pero en el Sánchez Pizjuán se dieron ayer varios lances de este tipo que considero que Undiano resolvió de forma acertada. Solo se dieron dos jugadas dudosas: una, en el descuento del partido. Existió zancadilla a Iker Muniain cerca de los dominios de Beto. Para mí el árbitro pudo señalar la pena máxima. Aunque a su favor diré que estaba tapado por varios jugadores sevillistas y seguro que le engañó la exageración que mostró el de la Txantrea cuando notó que había contacto.

Sin embargo, el penalti que señaló a favor del Athletic por la mano de Bacca tiene muchas interpretaciones. Parece que el delantero colombiano no vio dónde iba el balón, pero el asistente interpretó que el sevillista extendió intencionadamente el brazo y así se lo señaló a Undiano. En resumen, un arbitraje que se puede considerar correcto, ya que el encargado de dictar sentencia no se dejó engañar con las constantes reclamaciones de los pupilos de Unai Emery, que no dejaron de tirarse en el área rojiblanco pidiendo la compensación con un penalti a su favor. No lo hubo, la verdad.

Si de los últimos 61 lanzamientos desde el conocido como punto fatídico el Athletic ha fallado nada más y nada menos que 26, creo que es oportuno destacar que este mal de errores es preciso corregirlo. No queda otra. Ayer nos costó dos puntos, de los que nos podemos acordar a final de temporada. Igual hay que recurrir a la forma de lanzarlos que tenía Gisasola, es decir, a romper. Una técnica que en el pasado dio muy buenos resultados al conjunto rojiblanco.