en un partido competido por ambos equipos, la labor de Pérez Montero fue correcta. El colegiado repartió errores y aciertos por igual, aunque no tuvo ninguna incidencia en el devenir del encuentro. Además, todas las tarjetas que mostró fueron acertadas en su ejecución y abandonó con criterio la diagonal de su carrera para controlar el juego de cerca y estar más encima de las jugadas.
Supo dirigir el encuentro con personalidad y no se dejó llevar por las protestas de los jugadores. Acertó en no señalar un penalti reclamado a favor del Celta al inicio de la segunda parte, como tampoco lo fue el que reclamó Aduriz con el tiempo ya cumplido, pues el jugador del Celta no vio el balón cuando el esférico golpeó en su brazo. En resumen, podemos catalogar su actuación en la jornada de ayer como correcta. No así la del Athletic, que deberá remontar un mal resultado en el encuentro de vuelta en el nuevo San Mamés.
Por otro lado, me gustaría comentar algo que viene sucediendo en las últimas fechas y que tiene que ver, especialmente, con lo que acontece en los encuentros de categorías alevín e infantil en los que participa el Athletic y que se están saldando con goleadas escandalosas, como la que tuvo lugar el pasado fin de semana, cuando un equipo alevín rojiblanco ganó por 39-0. Con el fin de que no se dañe la imagen del Athletic, creo que sería conveniente que llegados a un número de goles no hiciesen sangre.