El debutante valenciano Martínez Munuera nos dio anoche una lección de arbitraje de veterano y eso que fue la primera vez que pitó en San Mamés en su año de ascenso a Primera División. Supo leer muy bien el encuentro, distinguir entre faltas y simulaciones, acertó a la hora de aplicar la ley de la ventaja y de señalar la infracción correspondiente. Además, dentro de todo lo bueno que hizo, destacar su impecable condición física a sus 31 años de edad.

Sin embargo, tuvo también dos errores que hay que nombrar. Uno grave, con el que favoreció a los intereses del Athletic, ya que en el segundo periodo interpretó como tarjeta amarilla el agarrón de Iturraspe a Neymar, cuando el jugador brasileño ya encaraba a Gorka Iraizoz. La verdad es que la acción fue para sacar la tarjera roja. Por el bando blaugrana, Busquets también tuvo que ser expulsado al filo del minuto noventa tras la falta que hizo a Gaizka Toquero. Creo que no le enseñó el camino de los vestuarios al centrocampista catalán para no estropear el partido. Lo dicho, un novato que tiene toda la pinta para convertirse en un gran arbitro.

Hay ocasiones en las que uno piensa en los sufrimientos que experimenta viendo a nuestro Athletic por seguir con nuestra filosofía de cantera, pero gracias a eso, unos chavales lo dan todo por un escudo amado desde muy pequeños. Anoche lo vimos todos ante el todopoderoso Barcelona. Además, con un Toquero que no es un virtuoso técnico, pero que demostró a todos los aficionados que se deja hasta la última gota de sudor sobre el terreno de juego.