Arbitraje serio
NO tengo ninguna duda, anoche, en el empate del Athletic ante el Elche, el colegiado Pérez Montero estuvo acertado en las pocas decisiones que tuvo que tomar en las jugadas dudosas. Creo que acertó en amonestar a Aritz Aduriz por controlar el balón con el brazo dentro del área, así como en no pitar un penalti que la parroquia rojiblanca reclamó a final del encuentro sobre Aymeric Laporte. El central de Agen choca en la acción dudosa con la pierna de Damiá dentro del área y cae. No hay nada, la verdad, pero ahí no simula penalti y la tarjeta al rojiblanco sobró, salvo que le dijese algo que en directo, como es evidente, no se pudo apreciar.
Con el paso de los partidos, veo que Pérez Montero cada día va a más, aunque debe mostrar otro talante en el campo. Lo importante es que acierte al pitar, eso es evidente, pero debe estar más relajado y sonriente, ya que parece que está enfadado con todos los jugadores, y esa no es la imagen que debe dar el encargado de dictar sentencia sobre el terreno de juego. Por lo demás, estuvo bien asistido en las bandas y su arbitraje podemos considerarlo como correcto.
Al final del partido, con el pitido final, cuando las cosas están ya terminadas, es una tontería que algunos jugadores, como en este caso Beñat, se dirijan al árbitro a protestarle, lo mismo que hizo Aritz Aduriz, pues demuestran impotencia y parece que lo que buscan es la tarjera. Lo que hay que hacer es dar la mano al árbitro y marcharse sin rechistar al vestuario del Athletic. Es lo mejor para el jugador y para el equipo, porque lo contrario no ayuda, sino todo lo contrario.
Al margen de todo lo relacionado con la actuación arbitral y las protestas, Iago Herrerín habrá entendido anoche que el aficionado que va a San Mamés sabe olvidarse de los fallos. El portero del Athletic empezó con mal pie en el nuevo campo, con una actuación para el olvido ante el Celta de Vigo. Ese partido ya ha pasado y seguro que el sustituto de Gorka Iraizoz se ha quitado una pesada losa. Ese es el camino a seguir por todos y más entre los inquilinos de la portería.