NO hay mucho que objetar al árbitro de anoche, la verdad. El extremeño Gil Manzano, que no se convirtió en uno de los protagonistas del encuentro que enfrentó al Getafe y al Athletic, estuvo mejor en el primer tiempo, algo más neutral en la apreciación de las faltas. Acertó en la única jugada a decidir, ya que en el minuto 43 existe empujón claro y desplazamiento de Carlos Gurpegi a Colunga. Un penalti que pudo variar el signo del choque, pero que Gorka Iraizoz detuvo tras una gran estirada que sorprendió a los espectadores.

Tras el paso por los vestuarios, Gil Manzano castigo más a los jugadores del Athletic durante la primera media hora con faltas que solamente eran simples forcejeos con los rivales por la posesión del balón. Sin embargo, Gil Manzano estuvo acertado en el área salvo en la jugada en la que Markel Susatea chutó a puerta y a continuación Rafa, en una entrada un poco fea, le puso los tacos en el tobillo al centrocampista eibartarra. Aquí el colegiado debió señalar libre indirecto. No lo hizo y se equivocó.

A un cuarto de hora para el final del partido sí que acertó en no pitar penalti sobre Ander Herrera, ya que cuando siente el brazo del defensa, el rojiblanco se tira de forma descarada para engañar a Gil Manzano, algo que él mismo reconoció al final del encuentro. En resumen, buen arbitraje y excelente condición física.

Es urgente solucionar el tema de los partidos de los lunes por la noche, sobre todo cuando son en San Mamés, ya que la gente de fuera de Bilbao llega a casa sobre la una de la madrugada y hay muchos jóvenes que no pueden ir ya que están estudiando y son socios del Athletic.