EL extremeño Gil Manzano se mostró bien físicamente y en todos los conceptos que marcan el arbitraje. No es de extrañar que a partir del próximo mes de enero sea internacional. El partido comenzó con las quejas desde la grada por un forcejeo entre la defensa celtiña y Aduriz. Batallador como siempre, el delantero rojiblanco terminó en el suelo dentro del área visitante. Nada punible según mi opinión. Más dudosa fue la jugada en la que los jugadores del Athletic pidieron mano de la barrera gallega. Beñat tiró un libre directo y el balón golpeó en el brazo de un rival. Se puede considerar como algo involuntario, la verdad. De estas acciones hay muchas en cada jornada y no se pueden pitar todas. Y menos la pena máxima.
Donde sí hubo penalti fue en el ecuador de la primera mitad. Herrerín midió mal una salida en el vértice del área y derribó a Nolito. Gil Manzano no lo dudó. Señaló los once metros. Por suerte, Charles no tuvo tanta puntería como instantes antes y el balón se marchó a la lona detrás de la portería. El colegiado extremeño tiró de personalidad y no mostró una tarjeta amarilla a Toni que toda la grada pidió. Fue una entrada sin malicia.
En el segundo periodo, con el Athletic dominando, San José le pasó de forma precisa a Beñat, que arrancó en posición dudosa, aunque no creo que estuviera en fuera de juego. El asistente de Gil Manzano dejó seguir la jugada y el de Igorre, con la clase que acostumbra, logró el tanto de la tranquilidad.
El partido transcurrió con tranquilidad, dentro de los cauces normales. Hubo intensidad, algo propio viendo los equipos en liza, pero sin mayores problemas. Y el colegiado estuvo a la altura del estreno del nuevo campo. Un arbitraje moderno, como se pide ahora desde los estamentos arbitrales. Controló todos los lances del partido sin problemas.
En cuanto al ambiente y al nuevo San Mamés, decir que cuando esté acabado del todo, la sonoridad y la presión que la grada va a ejercer sobre el rival va a ser tremenda. Una auténtica bombonera, ya que transmite el eco en toda su expresión. Parecía que estaba cerrado. Pronto se parecerá a la vieja Catedral. Destacar, asimismo, el derroche y la entrega física de Iker Muniain. El delantero navarro va en el buen camino.