Clos Gómez lo tuvo fácil con el Athletic
CUANDO un equipo es una madre en el trato del balón y muestra una excesiva deportividad, a cualquier árbitro le encanta dirigir estos partidos. Fue el caso de ayer con el Athletic de protagonista. Ni una mala entrada, ni un mal gesto con el contrario y, si faltaba algo, ni hubo faltas de peligro en la puerta contraria para hacer dudar a Clos Gómez.
De lo poco que se puede reseñar del encuentro del Santiago Bernabéu ocurrió, por ejemplo, a media hora para el pitido final, cuando el colegiado aragonés le perdonó la segunda tarjeta amarilla a Carlos Gurpegi tras cortar un contragolpe del conjunto merengue. En el minuto 77, Sergio Ramos hizo una obstrucción en el borde del área a Markel Susaeta, pero, a fe de ser sincero, sin la suficiente intensidad como para señalar la pena máxima.
En los tres goles del Real Madrid no hubo fuera de juego, por lo que se puede considerar que fueron legales. Tampoco Mikel Balenziaga hizo penalti a Cristiano Ronaldo cuando le hizo la cama tras un potente salto del astro portugués, que ayer volvió a marcar al conjunto rojiblanco. Demasiados goles del 7 blanco. Asimismo, en la primera mitad tampoco se pudo considerar penalti la mano más que clara que el alemán Khedira hizo cuando rechazó el balón desde la barrera. Una falta peligrosa de Beñat, que el de Igorre no aprovechó. Fue fuera del área por muy poco. En resumen, buen arbitraje de Clos Gómez, que tuvo una mañana más que tranquila.
Esta temporada haremos los comentarios como siempre y empezaremos diciendo que el Athletic sabe lo que fichó, pero los aficionados deben conocer que Mikel Rico es un jugador superprofesional y respetado por los árbitros. Muy querido en Granada y. sobre todo, una gran persona dentro y fuera del campo. Pero lo más importante, el nuevo centrocampista rojiblanco siempre ha dicho que sus colores son los del Athletic, algo que en los tiempos que corren no es baladí. El paso de los partidos demostrarán si Ibaigane ha acertado con su contratación.