Del Cerro falló una vez y el asistente otra
LA verdad, todo hay que decirlo, es que es difícil acertar con los fueras de juego cuando la defensa, como ayer hizo la del Zaragoza, se dedicó a dejar a los jugadores del Athletic en esa posición. Y claro, no todo fueron aciertos. Primero, seis minutos después de arrancar el encuentro, el asistente levantó el banderín y señaló un fuera de juego inexistente a De Marcos, cuando este encaraba solo la portería de Roberto. También falló en el minuto 45, cuando el asistente anuló un gol al 10 rojiblanco pese a que este arrancó en posición legal. Era el empate.
Del Cerro no tuvo la culpa de la jugada y sí el árbitro asistente, por lo que la actuación del colegiado principal fue correcta, a mi entender, en casi todas sus decisiones. Salvo en el minuto 88, que para ser sinceros hay un penalti de Castillo, ya que, aunque el lateral del conjunto rojiblanco se tira al suelo para cortar un balón con los pies, levanta el brazo izquierdo e intercepta la trayectoria del balón. Creo que Del Cerro no pudo ver la jugada por estar tapado por algún jugador y las protestas fueron mínimas, ya que el colegiado da confianza en el campo a los jugadores. Y eso es importante para cualquier equipo.
Estuvo bien físicamente, con buen criterio en las faltas, bien disciplinariamente y con esos dos errores, que estropean su actuación, pero no así el resultado final. Lo único que no me gustó fue la cantidad de simulaciones de los jugadores del Zaragoza cuando iban ganando. Lo bonito fue el detalle que tuvo Muniain al finalizar el partido al dirigirse a saludar al asistente al que había dicho alguna cosa impropia, por lo que le pidió disculpas, dándole un cachete amistoso en la cara. Así es el muchacho.
La gente se pregunta, ante la posibilidad de tener su asiento como recuerdo de San Mamés, cómo se podría conseguir: ¿Si es en la última semana después de acabar el partido homenaje o hay que llevar el alicate en el último partido? O por el contrario, solicitarlo por correo electrónico. Yo me apunto a tener el mío si el club lo da antes de derribar el campo.