Alejandro Hernández Hernández estuvo acertado. La verdad es que tenía ganas de ver al canario. Y tendré que decir que en su conjunto me gustó. Y lo que digan algunos entendidos seguro que no son entendidos en reglas de juego. La verdad es que ninguno de los equipos se lo puso fácil. El Mallorca porque le iba la vida en cada entrada y no escondió la bota ni el codo; y el Athletic, en su peor partido de la temporada en San Mamés, y con un nerviosismo impropio cuando está jugando en casa y con el apoyo de la hinchada.

Los primeros 20 minutos Hernández demostró que había árbitro de proyección para metas más altas. Señaló, a instancias del asistente, un penalti por una mano dentro del área y no admitió las protestas reiteradas y colectivas de los jugadores del Mallorca, por lo que le costó la expulsión a Fontás.

Su primer tiempo fue de enseñar su arbitraje y en la segunda se dedicó a sacar el partido sin dejar que se enzarzase y dejando su lucimiento personal para sancionar todas las infracciones y atar el encuentro, ya que hasta no dio la ventaja en dos ocasiones muy claras.

En los goles anulados al Athletic acertó y disciplinariamente, a mi entender, estuvo correcto. Incluso, si me apuran, en la segunda parte guardó tarjeta con muy buen criterio. Llevó el partido controlado en todo momento con una buena dirección del juego, con personalidad y, sobre todo, estuvo encima de la jugada con una excelente condición física.

Sus fallos de apreciación en algunas faltas fueron normales en un partido y creo que el colegiado Hernández Hernández se puede ir satisfecho, ya que no influyó, para nada, en el resultado.

No me ha parecido correcta la actitud de algunos de la grada de detrás de la portería de Misericordia, que cuando peor estaba jugando el Athletic cantaban eso de "¡Bielsa quédate!". Estas cosas, si eran de cachondeo, mal; y si eran de verdad, se deben de decir cuando realmente el equipo está jugando bien.