El arbitraje del andaluz Pérez Montero, que casi siempre le ha ido bien al Athletic, creo que en Riazor fue deficiente. En el minuto nueve acertó cuando Aranzubia salió con el puño y se llevó por delante a Fernando Llorente en un claro penalti que el árbitro no concedió por señalar acertadamente fuera de juego previo de un jugador del rojiblanco. En el 61, sin embargo, en mi opinión, existió penalti de Aythami por un agarrón sobre el delantero de Rincón de Soto cuando este iba a entrar en el área. Llorente le echó teatro, pero existió el agarrón y creo que no fue fuera del área.
En cuanto a la expulsión de Ander Iturraspe, el árbitro vio el derribo, pero no apreció que el jugador tocó el balón en primera instancia, por lo que creo que, de ser así, la tarjeta es perfectamente recurrible.
Lo más curioso del colegiado fue la decisión que tomó casi al término del encuentro, cuando salió un segundo balón al campo. Pérez Montero amonestó a Ekiza por no tirar el esférico fuera y sí hacia donde se encontraba el otro balón. Luego, además, señaló libre indirecto a favor del Deportivo. Ahí demostró el poco nivel técnico que tiene, pues debió haber parado el juego primero, amonestar después al jugador del Athletic y dar un bote neutral. Nunca un libre indirecto.
En resumidas cuentas, su arbitraje no tuvo graves errores, pero perjudicó al Athletic.
El Athletic mereció ganar y hay que decir sin tapujos, que Fernando Llorente peleó durante el tiempo que estuvo en el campo y no se escondió en ningún momento, aunque su compañero Amorebieta no fuerce ni un ápice para estar arrimando el hombro. ¿Tan grave es la lesión?.
Un detalle a tener en cuenta y del que está adoleciendo el Athletic esta temporada por lo que se ve en su juego, es que juega excesivamente blando en casi todas sus acciones, sin la fuerza necesaria en el choque con el contrario. Esto puede ocasionarles algunas lesiones por falta de tensión, aunque esperemos que no sea así.