Si no damos sensación de peligro, el árbitro no tiene problemas para llevar el partido de una forma más o menos correcta. Pese a ello, arbitró con un matiz casero que lo demostró, sobre todo, en la tarjeta amarilla que le mostró a Ander Iturraspe en el minuto 35 del encuentro, ya que el jugador, al caer en un salto, se apoyó con el brazo en un contrario que le echó un poco de cuento y consiguió que le amonesten. Así como en varias ocasiones, en las que le resultó más fácil pitar a favor del equipo de casa, sobre todo en las acciones dudosas.
Por lo demás, estuvo bien físicamente, sin detalles de calidad, aunque tampoco fue determinante en el resultado final del partido. Ya que, de ser sinceros, diremos que se comió un penalti a falta de dos minutos de Aymeric Laporte a Pedro León por un derribo tonto dentro del área.
No comentaremos más sobre este lamentable partido, ya que el señor Iglesias Villanueva cumplió y sus asistentes no tuvieron grandes errores de apreciación.
No puedo estar callado y, lo he intentado varias veces, pero como quiero ser sincero y creo no equivocarme con Fernando Llorente, pienso que Marcelo Bielsa debería tomarse en serio el no sacarle salvo que no tenga más remedio. Y todo es debido a que está con la cabeza en la Juventus. Siempre que ha entrado solo ha hecho trotar, y no correr. No arriesga ni busca el choque en el área. Tampoco mete el pie para disputar fuertemente un balón y, salvo el partido contra el Valencia, en una acción de pundonor y de pelea, que además fue reconocida por el público de San Mamés, que le ovacionó, por lo demás, no aporta nada. Y la muestra más palpable la tuvimos en el encuentro de ayer, aunque él diga, y eso duele, que se entrega en cuerpo y alma por el Athletic.
Por otra parte, sobre el cambio al nuevo campo, quiero decir que la gente, en su mayoría, comenta que ha sido un acierto la exposición realizada por la Junta Directiva. Aunque lo que sí es verdad es que en los tiempos que corren algunos van a sufrir unas subidas de cuotas que creo que, tal y como están las cosas últimamente, podría hacerse más escalonadamente.