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Teixeira Vitienes II, sin personalidad

Hay árbitros que pueden equivocarse, no acertar o interpretar de manera errónea una jugada, pero lo que no pueden hacer es cerrar los ojos, que es lo que hizo José Antonio Teixeira Vitienes cuando un jugador llamado Tino Costa, en el minuto 34 del partido, le puso la mano en el hombro a Aritz Aduriz y tiró de él. El delantero giró y cayó al suelo. Penalti claro y en el campo mucho más. Creo que ha sido la pena máxima más clara y más protestada en San Mamés en mucho tiempo. Eso en el argot arbitral se denomina falta de personalidad.

Algo que volvió a ratificar en el minuto 47, cuando no señaló una mano clara de Aduriz dentro del área y con la que cortó un centro. No acertó, lo que sí hizo cinco minutos después, cuando no señaló nada en un agarrón de Barragán al delantero rojiblanco, pues intuyo que antes hubo un forcejeo previo, por lo que no creo que fuese como para irse al punto de penalti.

Luego hubo acciones en las que acertó, pero el respetable se cebó con él porque estaba muy enfadado desde el minuto 34 y no le perdonó ninguna de sus decisiones hasta el final del encuentro.

Disciplinariamente flojeó bastante. Y eso en un partido en el que cada equipo tuvo un tiempo de dominio y las acciones de tarjeta fueron pocas y justas. Además, volvió a fallar en el minuto 87. Los árbitros tenemos orden de cortar drásticamente cualquier acción de provocación, como la de Jonas, que intentó buscar al diablo de Muniain yendo donde él, pegándole con el pecho y tirándose al suelo como si le hubieran agredido. Ahí demostró el navarro que empieza a tener veteranía al no entrar al juego.

En resumen, un arbitraje que puede perjudicar a cualquier equipo cuando está en una situación delicada. Además, la acción de Jonas, estando en una posición cercana en el campo, es un error muy grave que le puede costar una sanción.

Por último, quiero decir que no hay que gritar tanto a los jugadores. A esos que en otras ocasiones han estado espléndidos y que ayer no anduvieron tan finos. En estos momentos hay que ayudar a los jugadores, ya que algunas veces fallan, pero no siempre.