El navarro Undiano Mallenco, que creaba muchas suspicacias entre la afición del Athletic y que venía de arbitrar el Celtic-Juventus de la Champions League, demostró su veteranía y saber estar para sacar el derbi adelante, si bien es verdad que no tuvo jugadas conflictivas. Eso sí, los rojiblancos le reclamaron al colegiado dos penaltis en la primera mitad. El primero fue en el minuto 39 por una caída de Aritz Aduriz dentro del área, que después de rematar chocó con un defensa. Dos minutos más tarde, lo mismo, cuando De la Bella trató de despejar un balón a ras de suelo y este le pasó por debajo del cuerpo. No fueron ninguno de los dos.
En la segunda parte, cometió algunos errores de apreciación, pero que no perjudicaron en ningún momento al Athletic. Tanto es así, que Laporte pudo ver la segunda tarjeta y el colegiado no se la sacó ante la insistente reclamación de los jugadores de la Real.
Por lo demás, Undiano Mallenco estuvo arbitrando a una distancia prudencial y en ningún momento dejó que los auxiliares le señalasen las faltas que el no alcanzaba a visualizar. Prefirió que cualquier indicación se la realizasen a través del pinganillo. En resumen, no tuvo la culpa de los desaciertos y el resultado del Athletic.
Quisiera hacer dos comentarios; uno de ellos sobre las desafortunadas manifestaciones, que creo más bien por los nervios de haber perdido, que hizo Muniain al terminar el partido, en las que acusó gravemente al colegiado y paisano suyo, Undiano Mallenco, diciendo que le sacó la tarjeta para que no jugase el próximo partido contra Osasuna en el Reyno de Navarra.
En primer lugar, su tarjeta fue justa. En segundo lugar, Undiano le perdonó la roja por las palabras que le dijo después de mostrarle la cartulina amarilla. Y en tercer lugar, Muniain debe tener mucho cuidado, puesto que a Villar, presidente de FIFA y UEFA de la organización arbitral, no le gusta que un internacional diga lo que ha dicho. Y ya no empiezan a ser cosas de un niño.
Para terminar, no sabía que el entrenador de la Real, al que le tenía por una persona educada, fuese a actuar como lo hizo en el primer tiempo, cuando se volvió hacia el público dándose palmadas en la cara, lo que le descalifica como persona y entrenador. Esa actitud, si le llega a ver el colegiado, debió ser roja, dado que ningún entrenador puede dirigirse al público y contestar, aunque que le falten al respeto.