El nuevo internacional de este año, Estrada Fernández, nos ha demostrado que le cuesta señalar penaltis. Y no uno, sino dos. El primero podría ser dudoso, porque pudo interpretar agarrón mutuo entre Sereno y Aduriz, pero, desde luego, existe el agarrón, pues el jugador del Valladolid le agarra con las dos manos, con lo que es penalti. El segundo, que tampoco pitó, ocurrió en el minuto 81. Rueda se giró dentro el área y golpeó el balón con el brazo izquierdo. Dicha acción fue intencionada, puesto que él miraba al esférico en ese mismo momento. De nuevo no señaló penalti, cuando lo era, y claro.
En el gol de Susaeta no existe fuera de juego, ya que Óscar, en el primer palo, le habilitaba. Asimismo, decir que el codazo de Aduriz en el primer tiempo es sin intención. El jugador no quiere agredirle con el codo, pero entra con una fuerza desmedida, ocasionando una lesión al contrario y su posterior retirada del terreno de juego, por lo que perfectamente pudo ser roja, como así lo reflejan las nuevas normas sobre los codazos implantadas hace cuatro años. Aunque todos sabemos que Aduriz no es un jugador agresivo, como así ha dado muestras en muchas ocasiones.
Es lamentable que un árbitro al que le ascienden a internacional, estropee un partido tan fácil con esas dos acciones.