Teixeira se comió el 3-2
Aun árbitro se le ve su personalidad cuando afronta un partido fácil y lo desperdicia. Fue lo que hizo ayer José Antonio Teixeira Vitienes en el Santiago Bernabéu. El cántabro no tuvo el valor de pitar el claro penalti que cometió Coentrao, cuando el marcador señalaba todavía un 3-1. El lateral portugués cortó dentro del área la trayectoria del balón con la mano, en un gesto en la que esta fue directamente hacia el esférico, pero ni Teixeira ni su asistente quisieron ver nada, lo que califica su labor sobre el terreno de juego como mediocre, porque el Athletic podría haber aprovechado el penalti para conseguir el 3-2.
También se mostró benevolente con la actitud de un Arbeloa que cada vez que sentía un contacto se dejaba caer sin que hubiera falta por medio. Por contra, no señaló un claro empujón de Ramos a Aduriz en el borde del área madridista, porque dejó seguir una jugada que acabó con un saque de esquina a favor del Athletic, cuando la falta sobre el delantero rojiblanco tenía mucho más peligro. Además, en el aspecto disciplinario pudo haber evitado alguna de las tarjetas que mostró cuando el partido ya estaba totalmente decidido.
Y si Teixeira Vitienes demostró que no es un buen árbitro, Marcelo Bielsa dejó en evidencia que no tiene más que un sistema para afrontar los partidos y que, si le fallan los peones, no sabe encontrar una alternativa a su estilo de juego ni la manera de corregir sus errores. Por otro lado, muchos aficionados se preguntan por qué Iraizoz no sale más para tratar de atajar balones aéreos que llegan al área pequeña, lo que le evitaría remates cercanos.