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Van Boekel no se enteró

El árbitro no se enteró. Holanda actualmente no tiene colegiados de élite y está sacando una nueva generación, entre los que se encuentra el joven Pol van Boekel. El partido fue de contacto y, siguiendo las nuevas instrucciones del UEFA, que dicen que ha de permitirse más el contacto, no diferenció entre las faltas de contacto y las intencionadas. Esto mismo ocurrió cuando en el primer gol del Athletic, que debió ser anulado por una fuerte entrada de Fernando Amorebieta al portero del Olympique de Lyon. Los tacos fueron a parar a la cara del cancerbero galo.

El penalti que señaló en el minuto 55 fue totalmente correcto y claro, y el tercer gol de los franceses vino precedido de un pequeño desplazamiento de Fofana a Muniain, aunque, siendo sinceros, fue más un forcejeo que una falta.

El colegiado perdonó alguna tarjeta e intentó por todos los medios que el partido transcurriese por todos los medios dentro de los cauces deportivos.

Su condición física fue buena, siguió de cerca las jugadas y aplicó en pocas ocasiones la ley de la ventaja con el fin de que el partido no se le fuese de las manos. La tarjeta amarilla a Aduriz fue consecuencia de dos o tres entradas antirreglamentarias que le hizo la defensa del Olympique de Lyon.

Por lo demás, ayer se demostró que en cuanto se le da un poco de aliciente a la afición, La Catedral se entrega con el equipo. Tuvimos 10 minutos de inspiración que nos hizo concebir ilusiones de la temporada pasada, pero fue una nube pasajera. Hubo poca sintonía con el juego que desarrolló el Athletic el año pasado, cuando los jugadores buscaban el espacio. Ahora esperan que el balón les llegue a ellos, lo que va en su contra.