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Un buen árbitro

partido matinal con poca afluencia de seguidores del Athletic en el que cualquier colegiado más o menos puesto en cualquier categoría podría haberlo sacado adelante dada la deportividad mostrada por los jugadores de ambos equipos. Sin embargo, vino un colegiado de prestigio como es Paradas Romero, que el año pasado arbitró el Athletic-Barcelona en San Mamés y que fue el colegiado del Villarreal-Real Madrid, en el que expulsó a dos jugadores del conjunto blanco y al propio Mourinho del banquillo. Lo cual, sobre el papel, quería decir que su nombramiento había sido importante para un derbi.

Acertó en los dos goles anulados al Athletic, los de Llorente y Aduriz. El primero, más dudoso, donde las cámaras de televisión no tenían un ángulo ideal para captarlo.

Intentó dejar jugar, aplicó en un campo impracticable la ventaja todo lo que pudo y, en resumen, tuvo una actuación tranquila y en la que solamente sacó dos tarjetas amarillas al Eibar por entradas a destiempo. Estuvo bien físicamente y, en definitiva, tuvo un arbitraje tranquilo.

Yo, que le conozco, puedo decir que él ha manifestado en más de una ocasión que donde más le gusta arbitrar es en San Mamés y en los campos del norte, donde el juego es más viril pero más noble, aunque como siempre, puede haber entradas que en algunas ocasiones pueden deslucir un partido. Su mayor recuerdo de la Primera División fue el citado Athletic-Barcelona bajo la lluvia que empató Messi en el último segundo y tras el cual fue felicitado por el comité técnico de árbitros.

Lo más destacable de este colegiado es su excelente condición física y su buena aplicación de la ventaja además del aspecto disciplinario cuando tiene que echar mano de las tarjetas. En resumen, creo que es un árbitro que, por sus condiciones y su forma de arbitrar, le va muy bien al juego del Athletic.

Sobre el cansancio de ideas que se le nota al Ahtletic, es posible que de aquí a final de año podamos sacar conclusiones más exactas.