El portugués Manuel de Sousa disfrutó de un encuentro cómodo en el que le pusieron las cosas muy fáciles y no tuvo complicaciones en ningún momento. En la primera parte el Athletic estuvo flojo y timorato hasta en la disputa del balón. El colegiado De Sousa ayudó en su tarea al buen trabajo realizado tanto por él como por sus asistentes con dos faltas en los 10 primeros minutos de la segunda parte en las que aplicó de manera correcta la ley de la ventaja. Esos fueron, precisamente, los mejores momentos de nuestro equipo, hasta que llegó el tercer gol del Sparta. De Sousa supo luego capear el partido y hasta perdonó una roja a Fernando Amorebieta en los últimos instantes del partido, cuando sacó el codo a pasear en un salto con un atacante del conjunto checo. En definitiva, el arbitraje del portugués fue típicamente europeo.
En lo que a las jugadas más protestadas y polémicas se refiere, hay que destacar, por encima del resto, la sucedida en el minuto 55 del partido, en la que Xabi Castillo cometió un error de bulto y, al intentar solventarlo, golpeó con su pierna en el pecho de Kadlec. En un principio parecía que el contacto había sido fuera, pero una vez vista la repetición me pareció que el jugador del Sparta estaba dentro, por lo que señaló de manera correcta el penalti.
Antes, en la primera mitad, hubo una fuerte entrada de Amorebieta a Bulaj dentro del área en la que pudo señalar penalti, pero como el balón se quedó en medio de los dos jugadores, el colegiado se abstuvo. En el minuto 80 no hay penalti sobre Llorente, ya que pierde la posición y cae al suelo. Para mí no es pena máxima y en el 89 el árbitro le enseñó la reseñada amarilla a Amorebieta, que propinó un codazo a un rival.
El detalle del partido estuvo en el delegado de la UEFA, que fue el exárbitro internacional Butrov. Un gran admirador del Athletic y que ha comentado después del partido que este no es el Athletic que él esperaba ver.