Mateu Lahoz, un árbitro fiel a su estilo
Antonio Miguel Mateu Lahoz realizó un arbitraje fiel a su estilo. Es un colegiado que no deja indiferente a nadie. Recibe por igual alabanzas y críticas, pero hay que valorar que es un árbitro que agiliza el juego, que comete sus equivocaciones, como todos, pero que permite el contacto siempre y cuando no haya mala intención por parte del jugador, algo a lo que no estamos acostumbrados aquí, pero que es habitual en Inglaterra.
Con respecto a su actuación de ayer, hay que destacar que en el primer tiempo hubo un agarrón de Demichelis a Aduriz dentro del área, al que el delantero rojiblanco responde con un ligero empujón. Es una jugada dudosa, en la que bien pudo decretar penalti sin levantar ningún tipo de suspicacias.
En el minuto 41, Mateu se mostró condescendiente en una jugada en la que intervinieron Aduriz y Weligton. El delantero cayó al suelo y le metió los tacos por detrás al brasileño, que respondió soltando la mano en la cara del rojiblanco. El colegiado les mostró sendas cartulinas amarillas, aunque bien pudo haber escogido las rojas.
Tuvo que llegar la reanudación del encuentro para que el Athletic se enterara de que el árbitro que estaba sobre el césped de San Mamés dejaba jugar y permitía los contactos. A partir de ahí arriesgó un poco más en las entradas. Esta circunstancia me permite confesar que me parece mentira que el Athletic no tenga una persona que informe puntualmente a Bielsa de la forma de arbitrar de los colegiados que dirigen los partidos al equipo rojiblanco. Porque no todos los árbitros pitan igual y porque el reglamento se aplica en un 80% a criterio del colegiado de turno. Y ese detalle es muy importante a la hora de afrontar un partido.