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El colegiado catalán cumple

en un partido abierto, bonito e interesante, el arbitraje del catalán Álvarez Izquierdo, que, por cierto, va mejorando a cada partido, como ya demostró el año pasado con su mejoría, ahora lo confirma con una actuación buena en líneas generales. Pudo tener algunos fallos como el del minuto 10 cuando pitó un agarrón de Fazio a Fernando Llorente al borde del área que no amonestó cuando debió ser una clara amarilla. Además, en el minuto 16 se produjeron unas manos sevillistas también fuera del área que Álvarez Izquierdo no señaló; y al borde del descanso, en el minuto 44, hubo un forcejeo entre Llorente y Fazio, de nuevo, que tampoco señaló aunque debió ser falta a favor del Athletic.

Estos fueron los mayores fallos que tuvo el colegiado catalán pero, sin embargo, supo llevar el partido controlado en todo momento tanto en la dirección del juego como disciplinariamente, aunque igual se excedió un poco con las tarjetas amarillas que enseñó a Iker Muniain y a Navas, que se las pudo ahorrar. Físicamente bien, y con una buena labor de equipo, hubo sobre todo un detalle que lo cataloga como un buen árbitro al no señalar un claro fuera de juego de Ibai Gómez por la banda izquierda para que Muniain, que venía por detrás, pudiera llevarse el balón aplicando a la perfección la ley de la ventaja. A mi juicio, le falta transmitir más y ser más dialogante con una sonrisa de vez en cuando. Pero es una garantía para cualquier equipo aunque tenga los clásicos errores que todo árbitro tiene en cada partido.

Viendo el estilo de Marcelo Bielsa, seguro que el Athletic ya tiene peinado el mercado de jugadores que pueden encajar en el equipo. Y seguro que Aduriz sería un buen suplente para Llorente, pero sobre todo seguro que ya ha visto al bético Beñat, ilusionante con su estilo de toque en corto y en desplazamiento de balón por lo que está admiración de la temporada. Sin olvidar a los que Bielsa se sacará de la chistera si, como espera la afición, se queda.