Dentro del arbitraje que se suele hacer en Europa, el realizado por el turco Cüneyt Cakir se puede calificar de excelente en un partido noble en todos los aspectos.
Dejó jugar y sancionó las faltas precisas. Sacó tres tarjetas, dos a jugadores del equipo inglés (Rafael y Pogba) y otra a Susaeta, aunque podría haber enseñado otra a Amorebieta.
Con todo, no se le puede poner ni un pero a su arbitraje. Sabía de qué iba el partido, que los jugadores, además, disputaron de manera noble y deportiva.
En San Mamés conocí a un padre y a su hija, una niña de 13 años. Son de La Mancha: "Me puso de nombre Begoña, y te puedes imaginar la razón: el Athletic. Ahora le pido que, cuando me case, me compre un traje de novia rojiblanco", dijo. La experiencia ha sido emocionante.
Y para acabar: Bielsa, gera zaitez, mesedez.