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Clos, mal en lo disciplinario

EL colegiado aragonés Clos Gómez desesperó al respetable en la primera parte en cosas que cualquier equipo lo quisiera para cuando juega fuera. Lo malo es que siempre que ha arbitrado al Athletic ha sido así, ya que en Sevilla con sus errores perjudicó a los rojiblancos y, en Valencia también. Sin embargo, durante el encuentro no existieron jugadas conflictivas.

En el primer tiempo amonestó a Iraola de manera justa, no pero empleó el mismo rasero a la hora de medir al Málaga, a quienes solo llamaba la atención advirtiéndoles, lo que desesperó en numerosas ocasiones al público. También hay que decir que fue un partido notable y viril por ambos equipos. No hubo acciones bruscas en ningún momento, algo que Clos Gómez no entendió hasta la segunda mitad. Entonces estuvo más entonado en la interpretación de las entradas y del juego en general.

El colegiado aragonés estuvo bien en el minuto 28 al anular un gol al Athletic por fuera de juego de Óscar de Marcos, que salió por la línea de fondo y entró para marcar. El árbitro, además, estuvo bien físicamente y llevando la dirección de juego, del mismo modo que los asistentes, que estuvieron bastante correctos a lo largo del encuentro. En resumen, Clos Gómez no hizo un mal arbitraje técnicamente, pero sí perjudicó con las tarjetas amarillas en el aspecto disciplinario al Athletic.

Desde aquí, aunque sea insistente, quisiera pedirle a Iker Muniain que se lo tomase más en serio lo de las tarjetas, ya que si llega a haber visto la segunda amarilla ha de saber que estas tarjetas no son acumulativas. De Marcos, a quien también le mostraron la quinta amarilla, lo hizo de manera menos descarada.

De cara al partido del jueves ante el Lokomotiv de Moscú, sería interesante que al árbitro le avisen de forma correcta que Caicedo y Maicon en Moscú se tiraron descaradamente en el área del Athletic a lo largo del partido.