tengo que reconocer que el partido no ha tenido muchas jugadas conflictivas. Solamente recuerdo alguna como la del minuto 48 en la que Teixeira Vitienes II pitó un fuera de juego a Llorente tras un rechace del portero y otro fuera de juego similar a Molina, que marcó tras aprovecharse de un rechace. Ambas jugadas estaban bien anuladas porque el reglamente es claro cuando dice que cuando un jugador en posición de fuera de juego se aprovecha de un rechace de un contrario o el poste para marcar siempre se tiene que señalar la posición incorrecta.
No estoy de acuerdo, por contra, con su interpretación de la falta de Javi Martínez en el minuto 63. En esa jugada amonesta por segunda vez al jugador rojiblanco de manera excesivamente rigurosa. Aunque sí es cierto que le mete el brazo izquierdo a la altura del cuello al jugador bético, es más un forcejeo que otra cosa.
El arbitraje fue en todo momento neutral en sus decisiones y Teixeira Vitienes II estuvo bien físicamente. Pero empezó el segundo tiempo sacando excesivas tarjetas, una tendencia que culminó con la expulsión de Javi Martínez.
Por otro lado, he hecho un análisis de los puntos perdidos por el Athletic en los cinco últimos minutos de los partidos y mi conclusión es una pregunta: ¿qué pasaría si empleáramos un sistema tipo Caparrós con el que cerrar filas en esos momentos? Seguramente, nos serviría para estar actualmente entre la tercera posición de la Liga. Como decía mi ama: "Sopas sin sorber, no se puede hacer a la vez". Pero es una pena que se nos marchen tantos puntos por no matar el partido en esos malditos cinco últimos minutos.