Undiano se enchufa en la fiesta
Cualquier árbitro hubiese deseado tener una semifinal con un ambiente tan espectacular como el que se vivió anoche en San Mamés. La labor del navarro Undiano Mallenco ha sido normal, dejando seguir el juego y pitando lo justo, sin querer cargar con ninguna responsabilidad en el aspecto disciplinario.
Ha estado acorde con el espectáculo y ha tenido un partido sin complicaciones y fácil de arbitrar. El arbitraje ha sido a nivel internacional, que para eso estuvo en un Mundial.
Quiero en estas líneas, dar una pequeña cincelada para Iker Muniain. Es una pena que, con esas cositas de muchísima calidad que tiene, haga lo de anoche. Si el árbitro hubiese querido le habría sacado la roja cuando le desplazó el jugador del Mirandés al lado del banquillo del Athletic y le soltó una patadita. Hay que pensar en todo porque una final sin él es una final sin el niño de oro, y eso es algo que hay que tener en cuenta. Sé que son pequeño detalles y que los irá puliendo, pero también son importantes.
Hay que felicitar al Athletic por volver a llegar a una final tres años después y, aunque de nuevo lo más seguro es que no haya entradas para todos, la afición acudirá en masa a la ciudad en la que se dispute la final.