el colegiado González González, del colegio castellano-leonés, dirigió el partido de ayer en San Mamés de una manera totalmente neutral y amonestando a jugadores de ambos equipos de manera correcta. Así, Fernando Llorente recibió una merecida tarjeta amarilla cuando, en el minuto 9, propinó un codazo al central visitante Ramis, mientras que quince minutos después fue Cendrós el que vio la cartulina amarilla por su reiteración en las faltas sobre Muniain.

Sin embargo, y a pesar de que resolvió satisfactoriamente dichas acciones y de que se mostró en un óptimo estado de forma, su arbitraje no puede ser considerado como bueno después de lo sucedido en el minuto 86, cuando se produjo la jugada conflictiva del encuentro. El árbitro asistente levantó erróneamente el banderín que deslució la actuación de González González. Un lunar demasiado grande como para pasarlo por alto y calificar su arbitraje como bueno, a pesar de todo lo comentado anteriormente.

Por lo demás, el partido no tuvo demasiadas acciones que requirieran de drásticas medidas disciplinarias ni que supusiesen quebraderos de cabeza para el colegiado, que dejó jugar a ambos equipos aplicando la ley de la ventaja siempre que fue posible.

Por otro lado, en cuanto a lo vivido ayer en San Mamés como puro espectador, quiero destacar lo bonito que es poder ver al Athletic en La Catedral cuando juega partidos de Copa. Es realmente estupendo estar rodeado de peñas en el campo y con un público entregado al equipo en todo momento, lo cual hace que el ambiente sea fenomenal en citas como las de ayer.

Ahora espero que este resultado se haga bueno en el partido de vuelta y que podamos estar con nuestro Athletic en una nueva semifinal de Copa.