el colegiado Velasco Carballo, seleccionado para arbitrar en la próxima Eurocopa, volvió a demostrar ayer en San Mamés que, actualmente, es el mejor del Estado. El madrileño se mostró sobrio y atinado en todo momento, llevando y dirigiendo el partido de manera magistral y sabiendo interpretar perfectamente los contactos entre los jugadores de uno y otro equipo. Diferenciando entre aquellas acciones que requerían de la señalización de la falta, de aquellas otras en las que era conveniente dejar que el juego siguiera su curso. Esa fue, precisamente, otra de sus grandes aportaciones al encuentro de ayer, dejar jugar a ambos equipos y no ralentizar el choque en ningún momento.

En cuanto a las jugadas conflictivas, cabe reseñar que apenas se produjeron acciones comprometidas, salvo la del minuto 53, cuando se le señaló un fuera de juego al delantero Koné, que estaba en posición muy dudosa. Los tres goles del Athletic fueron legales y las tarjetas mostradas también estuvieron bien asignadas tanto a uno como a otro equipo. Aun así, todos cometemos errores y es cierto que Amorebieta y Farinós debieron ser amonestados por manos.

Por otro lado, me gustaría proponer algo que creo que podría ser interesante de cara a un futuro inmediato. No estaría mal que en los partidos que se celebren en San Mamés, tras escucharse las alineaciones de uno y otro equipo por megafonía, también se informara a los espectadores de los jugadores vascos presentes en el equipo visitante. Esto cobra especial interés cuando recibimos a equipos más modestos como el Albacete, que contaba en sus filas con uno de tantos vascos que representa al fútbol de aquí, como es el caso de Mikel Santamaría, y que siempre tienen palabras de elogio y agradecimiento hacia nosotros. No cuesta mucho y seguro que a ellos les haría una gran ilusión.