Muñiz Fernández no tuvo culpa del pobre espectáculo
fUE un partido con poco que comentar y con poco para arbitrar. Sin embargo, Muñiz Fernández sacó once tarjetas amarillas en un encuentro que sí fue trabado, pero en el que apenas se produjeron jugadas conflictivas; y con un equipo que se encargó de hacer muchas faltas, como fue el Mallorca. Al colegiado asturiano le sobraron algunas cartulinas amarillas, pues el partido no fue nada bronco. Muñiz estuvo bien técnicamente, con colocación y, sobre todo, neutral en sus decisiones, lo que es agradecer para evitar la polémica. El medio minuto que dio sobrepasándose el descuento del primer tiempo fue correcto, aunque haya colegiados que no lo hagan.
Solo se produjo una jugada polémica en todo el choque, y acertó en su decisión: el gol anulado a Gaizka Toquero a los 25 minutos de juego. En el momento que centra Markel Susaeta, el delantero rojiblanco se encuentra en fuera de juego y no cuando recibe el balón y lo cabecea al fondo de las redes de la portería de Aouate. Su posición, por tanto, era antirreglamentaria.
Un arbitraje, en resumen, tranquilo para Muñiz Fernández, que siguió al dedillo las últimas normas consensuadas en la reunión que los árbitros celebraron el pasado mes de noviembre y en la que se les exigió cortar cualquier brote de dureza y protestas en los terrenos de juego.
Cambiando de tercio, es importante aclarar la modificación en el reglamento en referencia al fuera de juego, cuando el balón rebota en un contrario que se efectuó con anterioridad al Mundial de Sudáfrica. Cuando un balón es centrado sobre un compañero que está en fuera de juego y en su trayectoria es tocado por un contrario, el fuera de juego existe, así como si viene de un rebote del portero o de otros cualquier jugador.
Es decir, el reglamento es contundente: si hay un jugador en fuera de juego y el balón le llega como consecuencia de un rebote, un rechace o de un mal despeje de un rival, no está habilitado en ningún caso, como ocurrió el pasado sábado en el encuentro que disputaron el Barça y el Levante en el Camp Nou con un gol bien anulado al azulgrana Andrés Iniesta.