el colegiado Clos Gómez completó un muy mal arbitraje en el encuentro entre el Valencia y el Athletic. El primer gran error arbitral del partido llegó en el minuto 14 con el gol anulado a Susaeta. En el momento en el que Muniain dispara a portería, tanto Llorente como el propio Susaeta se encuentran en fuera de juego, pero cuando el portero Guaita repele el lanzamiento y Aurtenetxe aparece en posición legal para volver a probar fortuna, la jugada vuelve a nacer y en el momento en el que el guardameta valencianista vuelve a rechazar el esférico, Susaeta se encuentra en posición totalmente legal y habilitado para su posterior remate a gol, por lo que el tanto debió haber subido al marcador.

Ya en las postrimerías del primer tiempo, en el minuto 41, los locales reclamaron un penalti en el área del Athletic por manos de Ekiza, pero el balón le pega claramente en el pecho, por lo que el árbitro sí actuó correctamente ahí. Tampoco erró Clos Gómez en otra acción comprometida entre Amorebieta y Soldado en la que el delantero solicitó pena máxima. Es cierto que existe agarrón, pero este es mutuo y el primero que agarra es el propio Soldado, por lo que tampoco existe penalti.

El otro gran error arbitral del choque llegó en el minuto 92 de juego, cuando, después de protagonizar una segunda mitad desconcertante para ambos conjuntos -en la que pudo expulsar por doble amonestación a Ander Herrera y a Banega-, el trencilla aragonés no se atrevió a señalar un claro empujón de Víctor Ruiz sobre Toquero dentro del área del Valencia.

Es triste que un asistente nos prive de un gol legal y que después no se tenga el valor suficiente para señalar un claro penalti al final del partido, cuando el sábado Iturralde González demostró ser capaz de hacerlo en el Barça-Sevilla. No me gusta recordar actuaciones pasadas, pero me viene a la memoria otro penalti tampoco señalado al Athletic en Sevilla por parte de Clos Gómez, que en el día de ayer nos quitó dos puntos.