El arbitraje de Teixeira Vitienes en el encuentro de ayer en La Rosaleda fue correcto, en líneas generales. No se complicó la vida y se le vio bien físicamente, aunque en el apartado disciplinario se mostró algo condescendiente. Ejemplo de ello es Baptista, que pisó a Gurpegi en el minuto 72 y debió ser amonestado. También señaló un fuera de juego inexistene a Susaeta en el minuto 3, aunque sí estuvo más atinado al señalar una mano de Duda dentro del área del Athletic en el minuto 41. En cuanto al juego desplegado por los rojiblancos, un amigo mío me comentó después de presenciar el encuentro de Bratislava que le había encantado el juego del Athletic y que nos daría días de gran fútbol. Tras ver el partido de ayer ante el Málaga, también veo a un equipo con un juego más alegre, pero me pregunto: ¿No es primero el resultado y luego el juego bonito, logrando profundizar? Esperemos que cambie la mala suerte.
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