Síguenos en redes sociales:

Los errores arbitrales no alteraron el resultado

Aunque disciplinariamente correcto en la mayoría de los lances del partido, Miguel Ángel Ayza Gámez (colegio valenciano) no tuvo una buena actuación en San Mamés en un partido revuelto. Para empezar, hubo dos penaltis pitados pero complicados de juzgar a pie de campo. El primero, al borde del descanso, fue en el área del Athletic. Una mano que parece tiene pegada al cuerpo De Marcos a quien, sin embargo, le delata el gesto: esconde el brazo tras tocar el balón. Para mí es penalti claro y así lo vio el colegiado. No estoy muy de acuerdo, sin embargo, con el que le señaló al Athletic en el minuto 85 tras otra mano, esta vez de Chica, y esta vez, estimo, involuntaria. Yo, al menos, no hubiese decretado la pena máxima. En compensación, sí hubiera señalado el punto de penalti en la mano de Nacho en el minuto 93 que el árbitro no vio. Como es la una por la otra, el juicio de Ayza Gámez no influyó en el resultado.

Tuvo más trabajo el colegiado que esos dos penaltis. Faltas que, algunas con riguroso criterio, acabaron en tarjeta amarilla, y, sobre todo, la tangana entre Mario y Muniain en el 73. La cosa acabó con roja para el defensa sevillista y amarilla para el rojiblanco. Creo que acertó a medias porque se comió una patada desde el suelo que lanzó Muniain a su rival. Si la hubiese visto, el joven mediapunta del Athletic tendría que haber enfilado el camino de los vestuarios antes de tiempo, lo que le debe hacer reflexionar. Un jugador de su importancia en el terreno de juego debe hacer un ejercicio de madurez y comprender que no se puede meter en follones que comprometan el rumbo de un partido. Muniain tiene que tener más temple.

Por otro lado, y hablo como socio del Athletic, me quito el sombrero ante Caparros, que esta semana se ha mostrado convencido de que con el tiempo llegarán los buenos resultados. Con esas palabras demuestra ser una excelente persona.