MAteu Lahoz hizo ayer un arbitraje muy fiel a su estilo. Sin embargo, en el Deportivo-Athletic el colegiado valenciano estuvo más severo que de costumbre. Ya sabemos que el trencilla es bastante reacio a pitar empujones y pitar en las áreas, por lo que así es prácticamente imposible que pite un penalti. Aun así, Mateu controló el encuentro y mostró un repertorio de errores y aciertos en los que fue neutral con ambos equipos.
No obstante, en el duelo de Riazor el colegiado no estuvo bien en varios aspectos. Me refiero a los fueras de juego. En este aspecto señaló dos que no eran del Deportivo y sí dos que eran para el Athletic. Además, el valenciano sacó una tarjeta a Gurpegi que se podía haber ahorrado por la entrada que realizó en el minuto 51 a Adrián.
Por otro lado, en el primer minuto, Riki cayó dentro del área y cuando despejó el balón a córner Iraola y, sin embargo, pitó saque de puerta. Poco después, Colotto se tiró en el área rojiblanca, pero tampoco hubo penalti. En el minuto 28, Juan Rodríguez hizo una plancha a Amorebieta, con el que solamente se llevó una tarjeta amarilla, cuando podría haber sido más severo el árbitro, al igual que en la acción de Amorebieta en el minuto 90. Recomendaría al central de Iurreta que tuviera cuidado con las entradas que hace, porque otro árbitro, en un lance como el de ayer, le hubiera mandado a la caseta. Al comienzo de la segunda mitad hubo un empujón en una disputa de Fernando Llorente que pudo derivar en penalti, pero que el trencilla no vio claro y siguiendo la misma tónica, Mateu evitó pitar la pena máxima.
Otra de las jugadas conflictivas del partido fue la jugada del segundo gol del Deportivo. El tanto, que partió de un grandioso pase de Juan Carlos Valerón a Adrián, fue legal, dado que el delantero asturiano partía de posición legal.
Por otro lado, hoy se reúnen en la FIFA los jugadores más significativos de los últimos tiempos, como Hierro, Beckenbauer o Zidane, con la intención de estudiar las reglas y lo que se puede mejorar. De este modo, los futbolistas solicitarán, entre otras cosas, que no se expulse al último defensor cuando haya falta en situación manifiesta de gol, así como aplicar la tecnología en el próximo Europeo en las líneas de meta. Otra cosa es que los señores sesudos de la organización lo acepten.