Fue un arbitraje cariñoso. La explicación es sencilla. Fue el último partido que dirige Ramírez Domínguez en San Mamés, ya que a la conclusión de la temporada colgará el silbato. El cordobés tuvo un arbitraje cómodo y no quiso complicarse la vida. Fue condescendiente con los dos equipos y solo sacó las tarjetas justas, que casi se la pedían los futbolistas.

Firmó una buena actuación, con una buena condición física, buena colocación y bien asistido por los jueces de línea en los fuera de juego. También acertó en las decisiones que tomó al final del partido con las protestas de los jugadores del Levante, que le censuraron la señalización del penalti sobre Llorente en el primer minuto del segundo periodo.

En esa acción, Nano agarra a Llorente de la camiseta dentro del área, pero cuando David López centra Nano le suelta y Llorente se deja caer hacia el lado contrario de donde el defensa del Levante le está sujetando. Para mí, no es penalti y creo que Llorente engaña inconscientemente al colegiado, pensando que aún le están agarrando.

Por lo demás, en el minuto 9 existe una falta sobre Iker Muniain no señalizada, pero segundos después el rojiblanca dispara en posición de fuera de juego. En el 33, Toquero ve la amarilla porque toca el balón con la mano de forma intencionada, lo mismo que sucede en el caso de David López. Las amonestaciones a Castillo, Javi Venta y Jefferson Moreno son justas por las entradas por detrás que cometen. También hay que destacar que Ramírez Domínguez amonestó tarjeta amarilla a Luis García, técnico del Levante, y a sus jugadores Ballesteros y Valdo, ya que los tres protestaron de forma reiterada decisiones suyas.

A Ramírez Domínguez se le termina la vida arbitral, por lo que únicamente me queda desear a este cordobés suerte en la trayectoria que lleve a cabo a partir del próximo verano, donde seguramente verá e informará sobre nuevos valores del arbitraje.

Cambiando de tercio, sobran los gestos que realiza Joaquín Caparrós desde el banquillo, pidiendo de forma insistente con los brazos la hora y reclamando el final del partido, lo que creo que no da empaque a lo que es el Athletic.