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Reparto de errores

UN arbitraje muy de su estilo, de esos que nunca gustan al respetable, fue el que protagonizó Mateu Lahoz. De esos donde prima el contacto y deja seguir el juego aunque exista la falta. Y es que su aplicación de la ventaja es desigual ante faltas en las que permite continuar con la acción y donde debería amonestar una vez concluye la correspondiente jugada, cosa que no hizo en el minuto 44 con Míchel por una clara infracción sobre Iraola. Lo cierto es que repartió errores por igual, aunque pudo haber señalado un posible penalti de Marcelo Silva sobre Fernando Llorente en el minuto 22. Me gustaría hacer hincapié en que es de los pocos colegiados que autorizan la carga legal, que se debe realizar siempre con el hombro y sin desplazar el brazo del cuerpo.

Como el partido no dio más de sí, sobre todo en la segunda parte, sí quisiera hacer una mención sobre un hecho acontecido en el partido amistoso que dirimieron hace poco más de una semana Athletic y Celtic de Glasgow en San Mamés. Pude comprobar in situ cómo un grupo de unos veinte niños de Gernika que rondaban todos ellos los diez años de edad, acompañados de su entrenador y de su monitor, fueron cacheados en la entrada al campo y cómo les quitaron los botellines de plástico de refresco que sus respectivas amatxus les habían preparado con cariño. Sin embargo, cuando juega sus encuentros nuestra selección de Euskadi o Euskal Herria, los aficionados pasan de todo al interior del estadio.

Pero lo peor y lo más triste sucedió cuando acabó el partido, una vez que ya habían tratado de olvidar lo ocurrido en los prolegómenos del mismo. Una vez llegó el pitido final, los jugadores del Athletic se marcharon a su caseta, y los niños se quedaron sin los aplausos de sus ídolos que normalmente sí ven por el televisor. Sin embargo, el Celtic sí que dio la vuelta al campo y se llevaron los aplausos y vítores que los chavales tenían preparados para sus jugadores, los del Athletic.

Por eso desde esta tribuna quiero trasladar este recuerdo a quien corresponda. No en vano, esto no es forma de hacer afición, que es de lo que se trata principalmente con este tipo de amistosos, en los que hay muchos más niños que habitualmente no son los espectadores de La Catedral. Tres cuartas partes del campo se llevaron un disgusto.