Un arbitraje muy tranquilo
El joven árbitro Estrada Fernández tuvo la primera parte más tranquila de toda su carrera en la élite del fútbol estatal. El Mallorca-Athletic no le deparó demasiados problemas y actuó el catalán en consecuencia. Con mucho sosiego y apenas errores, Estrada Fernández se retiró del Iberostar Estadio con la certeza de haber hecho un trabajo sin complicaciones.
En la segunda mitad, el trencilla no se dificultó la vida, aunque en algunas ocasiones no aplicó la ventaja como debiera. Esto tampoco supuso demasiado agravio a ninguno de los dos equipos que jugaban en Mallorca.
Entre las situaciones más problemáticas para el colegiado estuvo la amonestación a Webó. La tarjeta al camerunés fue justa, dado que metió demasiado el codo en el salto a Mikel San José. En esta ocasión acertó el catalán, pero unos minutos más tarde, en el 41, Javi Martínez se llevó una tarjeta al hacer una entrada por detrás en la que, a mi juicio, tocó balón. El delantero camerunés, muy activo en la delantera, además, trató de entorpecer la labor del colegiado al fingir un penalti por un pequeño toque de Ekiza, que vio muy bien Estrada.
Por otro lado, el fuera de juego pitado al Athletic en el 78 fue de Andoni Iraola, que no anduvo con el punto de mira muy centrado.
Una de las cosas a destacar de la jornada ha sido la diferencia de rasero de dos árbitros internacionales: Iturralde González y Mateu Lahoz, que no debía ser tan opuesta. Estas diferencias a la hora de interpretar el fútbol solamente generan dudas en la masa social.
El arbitraje de Iturralde fue acertado y el de Mateu no tanto. Una cosa es dar más agilidad al juego, no dejarse engañar, evitar las pérdidas de tiempo; y otra cosa es aplicar las reglas del juego. El valenciano se comió dos penaltis, uno en cada área, más de un jugador debió irse a la caseta antes de tiempo con doble amarilla y tenía que haber evitado entradas a la altura del tobillo con los tacos por delante.
Estos temas provocan agravios comparativos y, aunque está bien dejar jugar y agilizar el juego, lo que no es de recibo es permitir acciones que deben ser sancionadas por obligación.