AL arbitraje de José Antonio Teixeira Vitienes le sobraron, en su debut en San Mamés, los diez primeros minutos, en los que estuvo desastroso al igual que su asistente de Tribuna Principal, lo que califica su actuación de mala, ya que evitó que el Athletic llegara al descanso con un 4-0 en el marcador.
En líneas generales, firmó un primer tiempo en el que no acertó en muchas de sus decisiones, dando a entender que el partido le venía grande y se mostró descentrado en algunas fases. En la reanudación, el partido perdió intensidad y el colegiado cántabro estuvo más acertado. Aunque lleva una buena temporada, ayer demostró que le falta oficio y personalidad para desautorizar a su asistente en el gol que anuló a Carlos Gurpegi.
Ese fue, al minuto uno, su primer error, ya que no hay fuera de juego del navarro y su gol es legal. En el minuto 8, Gregory cometió manos a centro de Toquero y fue amonestado con acierto. En el 9, no señaló un claro penalti de Eguren sobre Gurpegi, al que derribó dentro del área. En el 15, agarrón de Gregory a Llorente dentro del área que vio José Antonio Teixeira Vitienes. Penalti claro y justa expulsión del francés, que se hizo acreedor de su segunda tarjeta amarilla.
A los 18 minutos, San José interceptó con las manos un balón, pero tenía el brazo derecho pegado al cuerpo, por lo que la tarjeta fue excesiva. En el 25, Lora agarró del brazo a Toquero cuando este se escapaba, por lo que fue bien amonestado, como ocurrió en el caso de Koikili a la media hora, por agarrar a un contrario. Iturraspe también se mereció la amarilla que recibió, por juego peligroso ante un jugador del Sporting.
Por lo demás, merece la pena detenerse en la figura de Carlos Gurpegi, que ofreció su personalidad y saber estar después de los insultos que recibió en el Vicente Calderón sin que el Comité de Competición tomara medidas. No es necesario que exista una denuncia previa ante la falta de respeto por una parte de la grada. El daño que se le hace a él y a su familia también salpica al Athletic y a la afición, pues nos sentimos todos provocados. Y ante Muniain me rindo. Es un crack en todos los sentidos.